10 claves para comunicar a través de tu imagen externa

Dime como te vistes y te diré qué mensaje transmites.

Hoy mi reina linda vamos a sentarnos a conversar sobre un tema por demás ambicioso y suculento en el camino para tu transformación personal, hablaremos de esos mensajes (ocultos o no) que estamos constantemente enviando a través de nuestra imagen externa y que no es más que un reflejo de nuestro interior.

No lo puedo negar, la verdad es que toda la vida he sido una conversadora natural, más si es con las amigas, se me pueden pasar las horas y los temas son inagotables.

Si aún no me conoces, ésta es una gran característica de mi personalidad. Aleja Marín trae la palabra corriendo por las venas… siempre tiene algo qué decir, contar, aconsejar y escribir también y ser así me abrió muchas puertas, pues este rasgo mío fue muchas veces mi tabla de salvación.

La cuestión es que, ante tanto afán de mi parte por encontrar un espacio solo para mí en este mundo encantador, me distrajo de una realidad que yo no quería ver y me dejé atrapar con el efecto evocador que tienen las palabras y en ese camino, fui olvidándome un poco de mi imagen externa.

Fueron muchos años de abandono, de retomarme, de abandonarme otra vez y así, aquello parecía el ciclo sin fin de una historia de desamor que no lograba sanar.

Para comunicar con la imagen, las razones son muchas, el camino es uno solo

Dicho esto, volvamos a lo que nos convoca: Café, té y galletitas es el mejor escenario que conozco para charlar, más si es de un tema que tiene mucho para cortar, pues la comunicación no verbal está siempre acompañando a todo ser humano, sólo que creemos que lo más importante es el verbo y la palabra – no digo que no-  pero hay otra formas, sobre todo aquellas que envían mensajes, muy detallados de lo que somos, sin tener que abrir la boca para decir ni pío.

 

 

El mensaje se viste y se desviste

Más allá de los desvelos que me ocasionaron los temas de comunicación en la escuela y la taquicardia cada día de entrega final donde, el diseño que había hecho tenía que decir más que mil palabras. Muy a mi modo fui entendiendo que en este mundo nos movemos a través de lo que decimos y otras tantas que no, pero que están todo el tiempo activas, transmitiendo y sintonizando con nosotros.

Si bien es cierto que debe existir un emisor, mensaje y receptor, las sensaciones y emociones que emanamos con nuestra imagen puede estar en armonía con quien somos o simplemente el mensaje puede que se esté quedando corto.

Es decir, comunicación no verbal todo terreno, sin aviso, ni buzón de quejas.

Comunicarnos está en todo, no sólo con las palabras y a veces lo olvidamos, pues en el caso de la imagen personal, el receptor no es precisamente aquel quien te va a cantar tus verdades –he ahí la dificultad de todo esto- y muchas veces no sabemos si estamos restándonos unos cuantos puntos que bien pudieran estar a nuestro favor.

Cultura, tradiciones y moda, como parte de tu apariencia

Desde que el mundo es mundo en diferentes países se ve manifiesto, a través de la vestimenta, usos y costumbres el mensaje de pertenencia que corresponde a la herencia cultural de todos los pueblos.

La indumentaria está llena de símbolos y elementos que van pasando de generación en generación, contando una historia que se repite para siempre. Aquí los cambios se dan en un proceso lento, pues el mensaje que está implícito cumple con el propósito de quedar impregnado por el significado, más que por la forma y el fondo.

Desde que vivo en México he podido vibrar con su cultura a través del maravilloso y extenso lenguaje amoroso y colorido de sus textiles. No dudo de que cualquier persona que venga de visita, se quede impregnado de toda esta simbología que de la mano de sus artesanos, va cobrando vida todos los días.

Sus protagonistas están constantemente transmitiendo el mensaje de sus antepasados, poder expresarlo de esa manera es una virtud y soy una gran defensora de esto, pues, hemos perdido a veces las mujeres la esencia de quiénes somos y adónde vamos, por perseguir una imagen vacía e incongruente que nos deja casi siempre en la situación vulnerable de ser presa de la inconformidad y el juicio personal.

Esta foto es de unas hermosas artesanas que encontré en mi paseo a Querétaro, México el pasado mes de septiembre.

 

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Sin embargo, este sentido de que pertenecemos a un lugar, como que te lo contaba en mi artículo Hablemos de Autoconcepto e Imagen Personal es una necesidad que traemos que está casi al mismo nivel de la de comunicar algo de lo que somos.

La indumentaria no queda fuera de este contexto y lo que estamos diciendo con nuestro cuerpo, sus colores, formas y texturas, muchas veces habla de las ganas que tenemos de estar colocados o asignados a un grupo en específico.

La moda, con su efímera manera de estar y de enseñarnos a consumir ropa vorazmente con el único deseo de sentirnos dentro de ¨algo¨ aunque no sepamos qué, también puede llegar a dejarnos muy mal paradas si somos de las que usamos todo, con tal de estar en concordancia con las tendencias o lo que va en la temporada equis.

Como siempre te digo, nada mejor que la autenticidad. Si tú sabes quién eres, para dónde vas y cuál mensaje quieres que exprese tu imagen, no necesitas que la moda te dicte a ti un estilo a seguir, sino que por el contrario, puedas usarla a tu favor.

El ciclo de comunicación a través de la ropa

Si estamos emitiendo un mensaje con nuestro estilo e imagen personal, lo mejor sería que viniera en concordancia con quienes somos y que también pudiéramos expresarnos lo más coherentes que se pueda, pues no hay nada peor que hablar y que nadie escuche lo que tenemos para decir.

La terrible sensación de no ser entendida y peor aún de no saber decirlo nos juega malas pasadas a veces. Somos nosotras las emisoras de quiénes somos en su totalidad y nuestra imagen es el vehículo que transporta ese mensaje, lo aceptes o no.

 

 

Imagen externa versus intelecto

Sí, me lo han dicho: ¨Lo más importante no es la ropa que usas, sino lo que traes por dentro¨. Y te juro que la mitad de mi vida estuve de acuerdo con que había que cultivar el intelecto, pero claro, no hay que descuidar tampoco el exterior; aquí de lo que se trata es de que tú puedas lograr balancearte con todas tus partes (cuerpo, mente, emociones e imagen externa).

No se puede emitir el mensaje equivocado simplemente por mi deseo de querer ser vista como una mujer inteligente nada más. A mi modo de ver las cosas, toda la sabiduría que puede caber en tu Ser, necesita ser externada también, que no se quede ahí; tienes que ser la llave con la que se abra esa puerta hacia tu mundo interior, de lo contrario, se nos cerrará la vida en la cara y andaremos haciendo un esfuerzo doble en ser reconocidas, en esa incansable lucha de encontrar un lugar en el mundo.

 

Depende de tus luchas, las batallas que tendrás para alcanzar el equilibrio entre tú y tu imagen personal.

 

Esa pelea constante entre lo que somos y lo que externamos, tendríamos que saberlo canalizar de un modo consciente con fines estrictamente amorosos hacia nuestra persona.

Y mira que aplaudo con vehemencia a la que es irreverente, pero el espejo siempre tiene dos caras y nosotras podemos estar constantemente habilitando conexiones entre otros que sean para tener bienestar. Entendiéndose el bien, como algo que me va a servir a mí para poder alcanzar mis sueños, objetivos o metas, que me ayude a tener una mejor relación con otros y de entrada, dejar de mí un buen sabor de boca por donde quiera que yo pase.

Reflexionemos un poco en eso de emisor-mensaje-receptor

Las cartas están echadas amiga mía. No podemos seguir por el camino que vamos a menos que estemos dispuestas a enfrentar los resultados –sean cuales sean- porque claro, todo esto se basa en tomar decisiones, aunque sé que sabes, que siempre mi propuesta va a ser que busques lo mejor para ti, asumiéndote con ojos benevolentes y amorosos.

¿Qué cosas necesitas para alcanzar enviar un buen mensaje?

El reconocimiento de tu situación actual en cuanto a imagen personal y si engrana contigo es cuestión de observación constante y no sólo depende del ámbito en el que te estés desenvolviendo, pues existen las formas, los medios y hasta los mejores lugares para poder externar eso que traes guardado.

 

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Si estás dispuesta a echarte ¨un ojito¨ y enfrentar valientemente el movimiento de entrañas que a lo mejor puede ocasionarte este tema, te invito a que reflexiones para que puedas luego a lo mejor tomar decisiones de un cambio de imagen.

Estas son mis diez claves para saber qué estás comunicando con tu imagen personal

¿Te vistes para la ocasión o la ocasión te viste a ti?

Si eres de las que sabe qué lucir ante un evento, te felicito. Pero si eres de aquellas que nunca saben qué ponerse y van a hacer compras nerviosas, lo más probable es que termines olvidándote de ti misma y llevándote a casa un vestido que jamás volverás a ponerte.

¿La ropa que luces y tu imagen en general es congruente con tu edad?

Sí querida, a veces deseamos vernos más jóvenes y queremos ponernos ropa que no es adecuada para nuestros años (también aplica para las que se visten como si tuvieran más edad).

¿Vestida para matar?

Si tu deseo es que te encuentren hecha un bombón y luces escotes despampanantes, prominentes pantalones o vestidos pegaditos que casi no te dejan respirar, tacón hasta para dormir y eres la imagen misma de Jessica Rabbit, ten cuidado, pues si lo que quieres transmitir es todo lo contrario, debes revisar qué es lo que te hace querer parecer que estás de cacería cuando lo que deseas es ser reconocida por tus otras virtudes.

¿Te da miedo, pena, vergüenza u otro sentimiento raro que llames mucho la atención?

Esta pregunta es la contraria a la anterior ¿Eres de las que se viste para pasar desapercibida sí o sí?

Y aquí caben aquellas chicas que sólo se visten de un color, que no se atreven a usar ropa adecuada a su talla, que jamás cambian pero ni una puntita de su cabello y que se sienten disfrazadas como para el carnaval si osa alguien a decirles que usen tantito labial.

¿Tú deseas ser vista más que nada como la mujer inteligente que eres, pero andas en jeans y playeras de verano?

Si luces como para un día de playa en medio de tu oficina corporativa, el mensaje seguro no es el más adecuado. Revisa qué partes tuyas quisieran estar todo el tiempo en constante rebeldía y los demás tienen que aceptarte sí o sí como eres y punto.

¿Eres la chica del logotipo gigante de la marca de moda?

No tengo nada en contra de esta tendencia donde el logo es el sentido de pertenencia de la gente, pero vamos, yo creo que podrías ser algo más que una marca con piernas, ¿no crees?

¿Usas una talla adecuada y piensas en la forma de tu cuerpo?

Este punto me punza a mí en alguna parte de mi extensa humanidad y es porque he usado diferentes tallas extras en la vida.

Si  no te miras bien, puede suceder que te pongas un pantalón que sólo te ajuste debajo del ombligo o que como yo, busques la talla más grande del lugar y hasta que te la pones, te das cuentas que no te queda.

El mensaje es: No sé quién soy ni para dónde voy, así que atención guapa, hay que ponerse las pilas y trabajar en el reconocimiento (Yo ya estoy en ello :P)

¿Te quedaste estancada en alguna etapa de tu vida?

Esto va para aquellas chicas que quieren seguir vistiendo como en el pasado, duele decirlo, pero hay que avanzar. Nada peor que decirle a media humanidad que no deseas vivir en el presente o que te molesta pensar en el futuro.

¿Usas el color adecuadamente?

En todos estos puntos, los colores van siempre de la mano, no lo olvides.

Ellos son la expresión misma de tu personalidad, tanto de lo que muestras como de lo que intentas ocultar, así que siempre es bueno encontrarnos dentro de ellos y vestirnos de colores.

 

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Exprésate total y plena, es tu momento

Existe un lugar para todo y para todos. Claro que en base a eso podemos recurrir a usar las herramientas que tenemos, pero que sea siempre a tu favor sin dejarte llevar sólo por la moda o por miedo a enfrentar tus heridas del pasado.

Si te sucedió que te viste de una manera antes y ahora no sabes qué pasó contigo y te transformaste en algo que tú no quieres externar, revísate, sánate y comienza a abonar el camino del reencuentro. Estoy segura que la cosecha va a ser abundante y buena para ti en todos los sentidos, así como para mí ya lo está siendo.

Gracias por leerme y nos vemos en el próximo artículo.

Un besito

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2017-03-31T23:53:23+00:00

2 Comments

  1. maria 9 diciembre, 2016 at 8:00 am - Reply

    creo que tenemos que encontrar el cambio con el que nos podamos sentir cómodas. Una vez intente hacerlo y lo abandoné porque sentia que no era yo.

    • Aleja Marín 22 diciembre, 2016 at 5:30 pm - Reply

      La mejor manera de encontrar ese lugar, para poder aplicar los cambios, es basándote en tu personalidad, tus valores, gustos personales y tu estilo de vida.
      Todo eso tiene mucho qué ver para que te puedas mostrar de forma auténtica y no sentir que andas con una máscara o un traje que no te corresponde.

      Gracias mi linda, te mando un abrazo.

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